Ford ha cesado la producción del crossover Escape, a pesar de las sólidas cifras de ventas de 6,3 millones de unidades durante su vida útil. La decisión, anunciada en agosto, refleja un cambio más amplio dentro de la compañía hacia la priorización de la producción de vehículos eléctricos (EV) y modelos de mayor margen como el Bronco Sport. Si bien la salida del Escape puede parecer contradictoria dada su popularidad, se alinea con la estrategia a largo plazo de Ford para racionalizar la fabricación y centrarse en vehículos preparados para el futuro.
La lógica detrás del movimiento
La discontinuación del Escape no se debe a un desempeño deficiente; vendió 132,471 unidades este año hasta noviembre, superando al Bronco Sport (122,380) e incluso igualando al Bronco normal. En cambio, Ford necesita la planta de ensamblaje de Kentucky (que actualmente construye el Escape) para su próxima camioneta eléctrica programada para 2027. Esto requiere reequipar las instalaciones para la Plataforma Universal EV, que sustentará vehículos eléctricos de batería asequibles y de gran volumen.
La conclusión clave es que Ford está haciendo una concesión calculada: sacrificar un vehículo popular pero de margen relativamente bajo para allanar el camino para vehículos eléctricos más rentables. Esta decisión pone de relieve una tendencia industrial más amplia en la que los fabricantes de automóviles se están deshaciendo de modelos heredados para liberar recursos para la transición eléctrica.
El papel del Bronco Sport y consideraciones arancelarias
Ford afirma que el Bronco Sport absorberá el volumen de ventas perdido del Escape. Sin embargo, el Bronco Sport se ensambla en México y, a pesar de cumplir con el acuerdo comercial USMCA con aproximadamente un 90% de contenido norteamericano, enfrenta un arancel que lo hace menos rentable para Ford o más caro para los consumidores. El Escape, construido en Louisville, Kentucky, evitó estos aranceles.
Esto plantea dudas sobre la estrategia de precios a largo plazo de Ford. Si bien existen aranceles, son manejables, lo que hace que Bronco Sport sea viable, pero la situación arancelaria podría influir en las decisiones de producción futuras.
El panorama automovilístico más amplio
La medida de Ford es parte de una tendencia más amplia de fabricantes de automóviles a abandonar los sedanes y hatchbacks de nivel básico. La compañía ya ha descontinuado el Focus, Fiesta, Fusion y Taurus, dejando al Mustang como su única oferta de “automóvil”. Este cambio refleja las preferencias de los consumidores que se inclinan hacia los crossovers, los SUV y las camionetas.
Sin embargo, esta estrategia crea una oportunidad para los fabricantes de automóviles extranjeros que continúan ofreciendo sedanes, lo que les permite ganar participación de mercado en un segmento cada vez más reducido. La decisión de Ford de abandonar el Escape se siente como una invitación para que los competidores llenen el vacío.
¿Una apuesta a largo plazo?
Los analistas de la industria, como Stephanie Brinley de S&P Global, creen que la medida de Ford tiene sentido a largo plazo. La empresa no quiere competir en el espacio de los “vehículos básicos” y necesita la planta de Kentucky para su arquitectura de vehículos eléctricos. El Escape fue un modelo exitoso, pero Ford apuesta a que los vehículos eléctricos y las camionetas del futuro generarán una mayor rentabilidad.
¿El riesgo? Abandonar una marca establecida como el Escape podría alienar a los clientes leales. Sin embargo, como señala Sam Fiorani de AutoForecast Solutions, Ford ha revivido con éxito modelos descontinuados como el Bronco y el Maverick, lo que sugiere que una futura reactivación del Escape no está completamente descartada.
Conclusión
La decisión de Ford de descontinuar el Escape no es una reacción instintiva a las bajas ventas sino un movimiento estratégico para optimizar la producción de vehículos eléctricos y vehículos de mayor margen. La compañía está jugando a largo plazo, apostando a que su cambio dará sus frutos en los próximos años. El éxito de esta apuesta dependerá de su capacidad para ofrecer vehículos eléctricos asequibles y competitivos y retener la lealtad de los clientes en un mercado automotriz en rápida evolución.






















