La narrativa de la muerte inminente del motor de combustión interna ha resultado prematura. A pesar de los agresivos objetivos de electrificación tanto de los fabricantes de automóviles como de los gobiernos, los vehículos propulsados por gasolina no sólo están sobreviviendo sino que están experimentando un sorprendente resurgimiento de la inversión y el desarrollo. Este cambio no es un rechazo total de los vehículos eléctricos (EV), sino más bien un ajuste pragmático a las realidades del mercado, las presiones políticas y las persistentes preferencias de los consumidores.
La desaceleración en la transición a los vehículos eléctricos
Durante años, la industria automotriz trazó un rumbo hacia el dominio totalmente eléctrico. Los principales fabricantes anunciaron ambiciosas fechas de eliminación de los motores de combustión, mientras que los gobiernos de todo el mundo fijaron objetivos para una rápida adopción de los vehículos eléctricos. Sin embargo, datos recientes revelan una desaceleración. El crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos se ha estancado en mercados clave como Estados Unidos, en parte debido a la eliminación de incentivos para los consumidores, mientras que factores económicos más amplios y limitaciones de infraestructura continúan presentando obstáculos. A nivel mundial, todavía se prevé que los vehículos eléctricos alcancen una participación de mercado del 25% para fin de año (más de 20 millones de vehículos), pero este ritmo es más lento de lo previsto inicialmente.
La realidad es que muchos consumidores siguen dudando en adoptar plenamente los vehículos eléctricos debido a factores como la ansiedad por la autonomía, la disponibilidad de la infraestructura de carga y los costos iniciales. Esta vacilación ha dado a los fabricantes de automóviles un respiro para reevaluar sus estrategias.
Grandes inversiones en tecnología de combustión
En lugar de abandonar los motores de gasolina, los principales actores están redoblando su apuesta. General Motors invirtió recientemente 888 millones de dólares en su planta de Tonawanda en Nueva York (la mayor inversión individual en producción de motores de gasolina de su historia) apenas cinco años después de promover intensamente su plataforma Ultium totalmente eléctrica. Chrysler está comprometiendo 13.000 millones de dólares para instalaciones estadounidenses, y una parte sustancial se destinará al desarrollo de motores de combustión. Estos movimientos no son anomalías; BMW, Mercedes-Benz, Nissan, Honda, Toyota e incluso los fabricantes chinos están buscando activamente nuevas tecnologías de combustión.
No se trata simplemente de aferrarse a la tecnología heredada; se trata de cubrir apuestas y responder a la demanda. Los fabricantes de automóviles están reconociendo que los motores de combustión seguirán siendo relevantes durante años, particularmente en segmentos donde los vehículos eléctricos tienen dificultades para competir (como las camionetas y los vehículos de alto rendimiento).
Enfoques innovadores para mantener viva la combustión
Las empresas no sólo mantienen los motores existentes; están superando los límites. Horse Powertrain, un proveedor con sede en el Reino Unido, presentó su motor compacto C15, diseñado para funcionar con diversos combustibles, incluidos gasolina, etanol, metanol y sintéticos. Mientras tanto, Mazda está explorando conceptos radicales como “Captura móvil de carbono”, utilizando microalgas para capturar emisiones y convertirlas en combustible neutro en carbono. Si bien son altamente experimentales, estos esfuerzos demuestran un compromiso para extender la vida útil de la tecnología de combustión.
El papel de la política
La política gubernamental ha influido significativamente en este cambio. En Estados Unidos, la administración Trump revocó los mandatos de vehículos eléctricos y eliminó los créditos fiscales, lo que indica una clara preferencia por la combustión interna. La Unión Europea también dio marcha atrás en su prohibición de los motores de combustión para 2035, reduciendo los objetivos de emisiones para permitir la producción continua de vehículos eléctricos híbridos, híbridos enchufables y de autonomía extendida.
Estos reveses políticos subrayan la fragilidad de los cronogramas de electrificación y el poder del lobby de la industria. Los fabricantes de automóviles están capitalizando esta incertidumbre, asegurándose una pista más larga para los vehículos propulsados por gasolina.
El motor de combustión no se está muriendo; se está adaptando. Si bien la electrificación sigue siendo la tendencia a largo plazo, la cambiante demanda de los consumidores y los cambiantes paisajes políticos han hecho que los motores de gasolina tengan más tiempo. Los fabricantes de automóviles están explotando estratégicamente esta ventana, asegurando que los sistemas de propulsión que queman combustible sigan siendo un elemento fijo en el panorama automotriz en el futuro previsible.
