Toyota está apostando fuertemente en su base de fabricación canadiense para la próxima generación del RAV4, a pesar de las dudas que se avecinan sobre el futuro de los acuerdos comerciales de América del Norte. El fabricante de automóviles está aumentando rápidamente la producción en sus plantas de Woodstock y Cambridge, Ontario, y el nuevo modelo RAV4 exclusivamente híbrido llegará pronto a los concesionarios.
Cambio e inversión exclusivamente híbridos
Por primera vez, el RAV4 vendido en Norteamérica se ofrecerá exclusivamente como un vehículo híbrido. Este cambio estratégico está respaldado por una inversión de 1.100 millones de dólares canadienses (aproximadamente 810 millones de dólares) en Toyota Motor Manufacturing Canada (TMMC), el mayor fabricante de automóviles del país. Las actualizaciones incluyen áreas dedicadas a la construcción de paquetes de baterías, cruciales para los nuevos modelos híbridos. Está previsto que la producción alcance su plena capacidad en marzo y ya ha aumentado en las últimas cinco semanas.
Estrategia de fabricación de América del Norte
Si bien las plantas canadienses liderarán la carga, el RAV4 2026 también se ensamblará en las instalaciones de Toyota en Lexington, Kentucky. La planta de Kentucky se encargará de aumentar la producción, pasando de los modelos ICE anteriores a los híbridos. Todas las versiones híbridas enchufables del último RAV4 seguirán fabricándose en Japón. Esta división del trabajo pone de relieve la compleja estrategia de cadena de suministro transfronteriza de Toyota.
Incertidumbre del T-MEC y riesgos comerciales
La confianza de la empresa en su cadena de suministro enfrenta una prueba importante: el futuro del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC). Los recientes comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificando el acuerdo de “irrelevante” justo cuando debe renegociarse crean incertidumbre. El director de Asuntos Corporativos y Externos de Toyota Canadá, Scott MacKenzie, reconoce la volatilidad y afirma que la compañía está “siguiendo de cerca la situación”.
El riesgo es real. Si el T-MEC colapsa, la viabilidad de la producción canadiense podría verse amenazada, lo que podría conducir a nuevos aumentos de precios para los consumidores. Toyota ya ha absorbido algunos costos arancelarios, pero las perturbaciones comerciales a largo plazo podrían obligarlos a traspasar esos gastos.
Apuesta a largo plazo
Toyota está haciendo una inversión audaz y de largo plazo en la producción norteamericana a pesar de la inestabilidad. La empresa cree que un enfoque trilateral integrado es la forma más eficaz de avanzar, incluso cuando el panorama político sigue siendo impredecible.
La estrategia de Toyota subraya una tendencia más amplia: los fabricantes de automóviles están navegando en un entorno geopolítico turbulento mientras simultáneamente hacen la transición a vehículos eléctricos e híbridos. El éxito de esta apuesta depende de si las políticas comerciales permitirán que la cadena de suministro permanezca intacta.
Al final, el futuro de Toyota está ligado al destino del comercio norteamericano, lo que hace que los próximos años sean críticos para su estrategia automotriz a largo plazo.
