Volvo está llevando a cabo una retirada mundial de más de 40.000 vehículos eléctricos, específicamente los modelos EX30 Single Motor Extended Range y Twin Motor Performance producidos entre 2024 y 2026, debido a un posible riesgo de incendio. Aproximadamente 10.500 de estos vehículos afectados se encuentran en el Reino Unido.
El problema se centra en el riesgo de sobrecalentamiento de la batería cuando se carga a niveles altos. En raras ocasiones, esto puede provocar un incendio dentro de la batería. Volvo alertó por primera vez a los propietarios de EX30 a finales de 2025 a través de mensajes de advertencia en el automóvil.
La acción inmediata recomendada por Volvo es que los propietarios limiten la carga al 70% de su capacidad hasta que los vehículos puedan ser inspeccionados y reparados. La empresa reconoce que se están fabricando y enviando piezas de repuesto, pero la disponibilidad inicial puede verse limitada. Los distribuidores se comunicarán de manera proactiva con los clientes afectados una vez que las piezas estén disponibles.
Este retiro del mercado es digno de mención porque resalta una preocupación creciente con la seguridad de las baterías de vehículos eléctricos. Si bien los retiros del mercado no son exclusivos de los autos eléctricos (ejemplos recientes incluyen problemas con las tuberías de combustible en los modelos de gasolina de Vauxhall, Peugeot y Fiat) el potencial de fuga térmica en las baterías de los vehículos eléctricos plantea un riesgo particularmente grave. La fuga térmica se produce cuando una celda de batería entra en un estado de autocalentamiento incontrolable, lo que a menudo provoca un incendio.
En particular, este retiro del mercado no afecta a otras variantes de EX30, ya que los modelos afectados utilizan una batería específica de 69 kWh que no se comparte con otras configuraciones. Los Smart #1 y #3, aunque comparten algunos componentes con el EX30, no utilizan esta química de batería en particular.
Volvo pretende comenzar las inspecciones y reemplazos lo antes posible, pero se insta a los consumidores a priorizar la seguridad respetando el límite de carga del 70% mientras tanto. Este retiro del mercado subraya la importancia del monitoreo y perfeccionamiento continuo de la tecnología de baterías de vehículos eléctricos para mitigar los riesgos potenciales.
