Es probable que interactúes con gas LP a diario sin pensarlo dos veces. ¿Ese encendedor de butano desechable en tu bolsillo? Contiene una mezcla de butano e isobutano, la misma familia de combustibles que alimentan la parrilla de su patio trasero. Si alguna vez encendió una parrilla de gas portátil o conectó un tanque a una casa rodante, habrá visto el propano en acción. Calienta agua, hace funcionar el refrigerador y mantiene la caldera encendida cuando no estás conectado a la red. La industria del camping estandarizó las boquillas, lo que significa que esos pequeños tanques pueden alimentar estufas, linternas y calentadores con un simple giro.
Esta versatilidad hace que el gas LP sea la solución ideal donde el gas natural por tubería simplemente no llega. ¿Necesitas calentar una cabina aislada? ¿Impulsar un barco? ¿Suministrar combustible para cocinar en zonas rurales sin infraestructura energética comercial? El propano lo maneja. En lugares como India, donde las líneas de gas que llegan a toda la ciudad no son confiables, el propano domina el mercado para la calefacción y la cocina cotidianas, reemplazando por completo al petróleo y al carbón.
Tampoco es sólo para ocio o para hogares remotos. Las instalaciones industriales dependen del gas LP para procesos de alta temperatura como el trabajo de metales, el soplado de vidrio y la cerámica. Encontrará montacargas con motor LP en los almacenes porque ofrecen una gran potencia de elevación y, al mismo tiempo, mantienen bajos los humos y los contaminantes en espacios reducidos. Esa es una gran ventaja de seguridad.
Pero uno de los sectores de mayor crecimiento para este combustible es el mundo del automóvil. Los automóviles fabricados o convertidos para funcionar con gas LP son cada vez más comunes. ¿Por qué el cambio? A continuación, analizaremos los mecanismos y las fuerzas del mercado que impulsan este cambio.

























